miércoles 25 de junio de 2008

Aquel verano

Madreselva quise ser yo, aquel verano,
quise ser, quise el juego seguirte en la madriguera
bajo el sol, afuera, dejando crepitar los cimientos.
Una ola de bálsamos sobre las pieles viejas verter.
Acéfalos nosotros, casi elefantes verdes.

Madreselva bajo la luna en un violáceo amanecer,
con vos, en verano.
Tan ciegos y desmemoriados,
dejos de pasados irreverentes.
Amordazarnos de hojas negras, herbívoras, dentadas tal vez
anhídricas, quise.
Bajo -esa luz- de -ese momento- de -esa estación lumínica-
ver tu ventrílocuo izquierdo y no sabotearte la sangre.
Posar mi vértice sobre tu boca y no comerte la lengua
Quise,
Ser madreselva

Ese verano en que nos pusimos las rocas y vestimos los niños blancos,
las casas rojas, las hojas de los libros como girasoles.
Quise ser ungüento, desayuno, almuerzo, el último.
La planta que tomaba el lado de tu cama, en al ventana azul
Aquel verano

2 comentarios:

Anónimo dijo...

qué espectacular poema!!! un saludo. lucrecia

valeria dijo...

como siempre una tormenta eléctrica dando luz a las palabras, mi corazoncito, mi maestra.